
En la creaciòn de la tan famosa "Ùltima Cena" del pintor Leonardo Da vinci,
surgieron multitudes de situaciones, realmente curiosas.
Una de ellas, es la duraciòn total para la finalizaciòn de tan distinguida obra,
la cual se llevò 19 años de la ocupada vida del pintor.
Este hombre, querìa plasmar e inmortalizar en los lienzos, una de las
màs polèmicas cenas, y por ende un gran acontecimiento del mundo
antiguo, que cautivò y aùn cautiva los corazones de miles y miles de personas
alrededor del mundo: La ùltima cena de Jesùs con sus discìpulos.
Da Vinci, comenzò su insaciable bùsqueda... del hombre que se convertirìa
en el modelo, para pintar a Jesùs de Nazaret.
Dicho hombre no serìa nada sencillo, pues tendrìa que vagalmente
"tratar" de parecerse al rostro del amado Salvador.
Debìa ser un rostro envuelto en inocencia, sencillez, autoridad, liderazgo
e incluso reflejar una extraordinaria belleza varonil. No serìa fàcil, de hecho
no lo fuè para el pintor, encontrar a un hombre que reuniera todas estas
caracterìsticas. Tanto que tardò màs de un año en conseguir a esta persona.
Luego de pintar al ejemplo a seguir... a Jesùs... èste famoso pintor, continuò
su bùsqueda para plasmar a los demàs participantes de tan famosa cena.
Para cada uno empleò mucho tiempo, no sòlo trabajo en el lienzo, sino en la
bùsqueda insaciable de los modelos representativos de cada uno de los
discìpulos.
Ahora, sòlo le restaba un rostro... pero èste debìa ser lo contrario al primero.
En vez de santo, inocente, y hermoso; debìa ser sucio, perverso, despreciable,
que reflejara la crueldad misma, y la traiciòn desnuda. Necesitaba un rostro
modelo, para inmortalizar a Judas Iscariote, el traidor.
Leonardo Da Vinci, no descansò... continuaba su bùsqueda, cada vez màs.
Pues dicho pintor, era muy perfeccionista, detallista... debìa terminar,
pero debìa ser perfecto todo tambièn.
El Gobernante de aquella ciudad donde residìa Da Vinci, le mandò a llamar
y le dijo: - Maestro Da Vinci, acaba de llegar a nuestros calabozos, un
despreciable criminal, el cual creo que es lo que ud precisamente ha estado
buscando"-. De esta manera, Da Vinci se dirigiò hasta el calabozo, y al
ver al criminal quedò encantado, y solicitò permisos para que juntamente
con guardias y en cadenas, este criminal fuera a su estudio, para pintar
a este ùltimo personaje restante.
Y asì culminò su obra, despuès de 19 años... cubriò el lienzo con una seda
muy hermosa. El autor no sabìa con quien compatir por primera vez
su tan esforzada obra. Asì que solicitò de nuevo un permiso para compartirlo
con su ùltimo modelo. Aquel criminal en prisiòn.
Lo sentò frente a su obra maestra, y retirò la seda, descubriendo el lienzo
perfecto. Al verlo el criminal, quedò atònito... observando. Se puso de rodillas,
comenzò a llorar y a pedir perdòn a Dios y al maestro Da Vinci.
El pintor, asombrado, le dijo: -"¿Por què haces esto? Jamàs has cruzado
alguna palabra hacia mì, y ahora me pides perdòn? ¿Què te sucede?"-.
El criminal le dijo: -"Maestro, perdòneme... ¿no me reconoce? Soy aquel
mismo hombre que le sirviò de modelo para retratar al Cristo de la Gloria.
Soy el mismo... desde hace 18 años atràs. ¡Pero he caìdo tan bajo!,
¡Perdòname Dios!, ¡Perdòname maestro Da Vinci!"-.
¿Puede cambiar tanto el aspecto de un hombre, de acuerdo a la vida que lleva?
Dios es el Ùnico que puede cambiar los corazones, y renovarte por completo
desde adentro, hacia afuera.
No importa lo que hayas hecho,
ni lo criminal de tus actos,
El promete perdòn si te arrepientes.
Dios Te Ama, y tiene un plan para tu vida.
Asì como desde siempre, lo tuvo con aquel hombre.
De eso se trata la Navidad, de las bondades de Dios, de su Gracia y amor,
encarnado en un hombre: Jesùs.
*·.. ¡FeLiz NaviDad!..·*
No hay comentarios.:
Publicar un comentario